¿Martini o Cosmopolitan? Esta es la pregunta que define dos de las ferias más importantes de diseño, el Salone de Milano y el ICFF en Nueva York. Dos miradas ilustrando la visión del diseño de cada lado del Atlántico
Jorge Diego Etienne *El primero, aperitivo milanés de abril, es mucho más que un trago primaveral, es a la vez director y escenario del quién es quién en el mundo del diseño, mientras que el cosmpolitan neoyorquino de mayo es una probadita del lado americano para aquellos que aspiran a infiltrarlo. Ambos aperitivos han desbordado los límites de la exhibición en la que nacieron, acompañados hoy en día por diversos eventos paralelos que los convierten en capitales mundiales de diseño y lo que lo rodea.
Aunque la industria de diseño italiana ahora reclute diseñadores internacionales y su manufactura esté esencialmente basada en Asia, Milán sigue siendo el epicentro del mundo del diseño. Este año fue la edición 48 de la Fiera del Mobile Milano atrayendo alrededor de 350 mil visitantes durante una semana, de los cuales 200 mil procedían de fuera de Italia. La Fiera es donde las escuelas presumen sus alumnos, donde los diseñadores jóvenes buscan darse a conocer, donde las compañías lanzan sus productos nuevos, donde se consolidan carreras, donde se marcan las nuevas tendencias y donde se busca el siguiente “gran” diseñador.
Más que una feria, el festival de Milán
La feria de Milán, cuya 48a edición terminó el pasado 27 de Abril, puede dividirse en tres segmentos: Il Salone, los Fuori Salone y la Zona Tortona. Il Saloni es el evento oficial, donde más de mil compañías exhiben sus productos a lo largo de 150 km2 junto con el Salone Satelite, para diseñadores emergentes de bienales alternantes como Euroluce y Eurocucina. Los eventos “fuori salone” (como en todo festival “off”) son todos evenlos que suceden en la ciudad de Milán como aperturas de showrooms, exhibiciones en museos como La Triennale y galerías temporales; por ejemplo, las piezas únicas de Ron Arad que fueron colocadas en el teatro de Dolce & Gabana o el showroom de Moroso convertido en una selva tropical.
La Zona Tortona es una especie de Soho en Milán en la cual diseñadores como Cappellini, Marcel Wanders y Tom Dixon empezaron a colocar ahí espacios de exhibición desde el año 2000. Cada año se agregaron nuevos nombres siguieron más y hoy en día es la sede de 200 expositores diferentes, incluyendo compañías de rubros externos al diseño, como Veuve Cliquot y Swarovski.
Pequeño reflejo en la Gran Manzana
Al otro lado del Atlántico se encuentra Nueva York, una capital cultural por excelencia, que posee su ICFF (International Contemporary Furniture Fair), una versión “pequeña” de la feria del mueble en versión americana. El ICCF cumplirá 21 años de realizarse, ahí exhiben 552 compañías y lo visitan unas 25,000 personas. A pesar de su modesta talla, juega un rol importante para el diseño internacional pues es la puerta al mercado de Estados Unidos. Durante esta semana sucede algo parecido a lo que pasa en la feria de Milán: mientras que el evento oficial toma lugar en el Javits Centre, se pueden encontrar otras exhibiciones y eventos a lo largo de Manhattan y Brooklyn, en museos como el Cooper Hewitt y el MAD, escuelas como RISD, Parsons, Pratt y Cranbrook tienen eventos especiales, galerías como Moss en SOHO y tiendas como The Future Perfect en Williamsburg.
El ICFF no marca las tendencias mundiales en el diseño, como lo hace Milán, pero las refleja. El viejo mundo, con sus siglos de arte y cultura, tiene la ventaja de una larga historia de apreciación del diseño y, como se refleja en las grandes compañías italianas, una cierta forma de tipo de paternalismo hacia sus diseñadores. A estos les da libertad para crear y apoyo para la producción de sus ideas, seguro del valor agregado de la estrategia, así sea a mediano plazo o como valores intangibles. Es así como Milán se ha convertido en una capital creativa durante la Feria, contrastando con el mercado americano, en el cual las cifras de ventas tienen una prioridad y Nueva York es donde las tendencias que se vieron en Milán entran a uno de los mercados más grandes.
En una coyuntura económica como la actual, vale la pena cruzar estas dos miradas a la vez regionales y planetarias para tener una lectura más amplia de la disciplina en el actual contexto.
Saldos en Milán, previsiones para NY
Este año en Milán no pudo apreciarse verdaderamente el efecto de la crisis que vive el mundo debido a la manera de trabajar de la industria –lo presentado en abril se venía trabajando desde antes que explotara la crisis económica global. Y sin embargo, se advierten algunos pequeños cambios, fuertes en significación y en enseñanzas sobre el rol que el diseño juega en el juego económico. Este año en Milán, las estrategias fueron mixtas: mientras Il Saloni estuvo a su máxima capacidad, íconos como Poltrona Frau, Cappellini y Cassina optaron por limitarse a sus showrooms en la ciudad. Por otra parte, a pesar del descenso generalizado de ventas en la industria, nuevas líneas y compañías como Moustache y Skitsch fueron lanzadas al mercado.
Mucho se ha hablado sobre la gestión del riesgo y de la actitud del emprendedor en tiempos difíciles. Ríos de tinta han sido escritos para alabar la oportunidad que las crisis suponen como generadoras de creatividad y repunte. ¿Asistiremos próximamente a una efervescencia creativa, el diseño será la punta de lanza de la reactivación de la economía o bien se hará bolita en un rincón, esperando que la tempestad pase?
El siguiente ICFF en Mayo servirá para ratificar o rectificar lo que se vio en Milán este año: un mercado que se mantiene optimista y apuesta a la innovación en momentos de crisis. Sería sin embargo ilusorio imposible pasar desapercibida la disminución de ventas y la fragilidad actual de algunas empresas en cuyo corazón se encuentra el diseño. Los efectos de la crisis mundial en el diseño se verán netamente reflejada apenas el siguiente año en Milán.
Por el momento, seguiremos en NYC la pista de algunas actitudes identificadas en Milán: este año algunos diseñadores ya optaron por explorar alternativas al exceso que se estaba viendo en los últimos años con propuestas austeras y sin pretensiones. Con esto se espera regresar a una racionalidad en la producción de diseños nuevos, enfocándose no sólo en lo sostenible, pero también en lo necesario. Un tema ancestral del discurso del diseño, al reconvertido en tabú desde los años 60 y la crítica del modernismo.
El barco del diseño sujeto por el momento a los ires y venires de las oleadas críticas, impulso a la innovación y repliegue estratégico se dieron igualmente cita en Milán. Si Milán 2009 fue canto de sirenas, ojo de la tormenta, año pico de las ferias de diseño antes de una caída en participación de empresas y asistentes, probablemente Nueva York servirá como la siguiente boya antes de un mar abierto como partida de pokar y obscuro como las líneas de la mano.
Jorge Diego Etienne es un junkie del diseño. Graduado de Diseño Industrial por el Tec de Monterrey, pero su errancia lo ha visto tomar clases en Central Saint Martins, Domus Academy y Parsons, participando también en talleres realizados con Alessi, Whirlpool, Vitra y Cemex. La vida lo llevó a realizar prácticas profesionales en Feiz Design (Amsterdam) donde participó en proyectos para Nokia y Herman Miller. La memoria de estas experiencias, su carnet de viajes (ferias, workshops, experiencias urbanas), así como su muy personal idea sobre el diseño están plasmados en el blog que da cuenta de su enfermedad (designaholic.com.mx) Precaución: riesgo de contagio.
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