El discurso super-modernista de Karim Rashid da un giro inesperado hacia productos principalmente funcionales, dejando el ego del diseñador en segundo plano. Un ejemplo de esto es el proyecto Bobble
Jorge Diego Etienne *
Bobble es un producto novedoso por muchas razones. Además de ser uno de los productos más recientes del diseñador egipcio/inglés/canadiense que reside en Nueva York, Karim Rashid, está proponiendo nada menos que cambiar los patrones de consumo de algo tan fundamental como el agua. Por sorprendente que parezca tomando en cuenta el currículum de este diseñador, en este producto el elemento principal no es lo estético ni el nombre de su autor, sino un prosaico filtro de carbono activo que filtra el agua al tiempo que la bebes.
Bobble es una botella cuya apuesta consiste en disminuir el consumo exagerado de agua embotellada, puesto que este se ha vuelto un problema para el medio ambiente en varios aspectos. En efecto, las botellas de PET en el mercado están lejos de ser un producto responsable, su reciclaje es siempre parcial y las más de las veces terminan entremezcladas con el resto de los desperdicios en algún relleno sanitario urbano. A pesar de la inocente imagen de salud y pureza, los 17 billones de dólares que gastan solamente los estadunidenses cada año en agua embotellada, son utilizados para financiar el desastre ambiental que este producto significa: se necesitan 1.5 millones de barriles de petróleo para fabricar las botellas de PET que representan dicho consumo. Este "modelo de negocio" definitivamente NO es sostenible.
La idea de Booble y la búsqueda de una solución a este problema nació de la observación de este hábito tan común que se ha vuelto tomar agua embotellada. En efecto, pareciera que uno de los motivadores màs importantes del caso está asentado en el confort mental que nos da la seguridad de su “pureza”. La gente teme siempre a la calidad del agua de la llave, un problema un poco más grave en países como México, pero que la gran mayoría de las compañías utilizan de manera màs o menos abusiva para promover ese producto de altísima rentabilidad y cero valor agregado que es el agua embotellada. Las montañas y manantiales que las etiquetas evocan sólo existen en nuestra imaginación, el origen del agua embotellada que tomas viene prácticamente del agua de la llave, simplemente se le agrega unos cuantos pasos más de purificación. Bobble te da la seguridad de esta purificación final con su filtro de carbón.
Este filtro, ya patentado y probado con altos estándares, quita el cloro y otros contaminantes orgánicos del agua al momento que la bebes. Su botella es de PET reciclado libre de BPA y PVC, y un poco más resistente, pues la idea es que NO es un producto desechable y que la puedas reusar cuantas veces quieras. El filtro dura 150 litros de agua o 300 botellas de agua, y cuesta junto, con la botella, alrededor de unos nueve dólares. En el fondo, si hacemos cuentas, varios miles de pesos se ahorran si inviertes en un Bobble. Además, estarías dejando de crear montones de basura y por si fuera poco, reducirías la cantidad de carbono que se emites a la atmósfera.
El concepto imaginado por Karim Rashid le da una importancia visual al filtro responsable de la purificación del agua, el cual está disponible en 6 diferentes colores. Por otra parte, el diseñador dio una forma bastante reconocible a la botella transparente, acompañando el diseño del filtro de una manera discreta pero llena de significados. De hecho, una de las cosas más sorprendentes del diseño es la aparente falta de branding, lo cual es una forma de dejar que “el producto hable por si mismo”. Su forma es dulce y agradable, aparentemente fácil de tomar en mano, sostener y apretar, completando una experiencia placentera en la cual haces el bien viéndote bien.Asì, con Bobble, Karim Rashid promueve la sostenibilidad y se convierte en un diseñador un poco más comprometido y discreto de lo que estamos acostumbrados... O aparentemente, pues el que el cosmpopolita diseñador tome esta vía no quiere decir que se aleje de su meta principal : “I want to change the World”.
La "conversión" de Rashid ilustra bien, a otro nivel, que la pertinencia del diseño hoy ya dejó para siempre su zona de confort: si la polémica forma/función fue efectivamente rebasada entre los años sesenta y los noventa del siglo pasado, en este siglo la cuestiòn ambiental y de un diseño que mira màs allá de su nariz será la norma, no importando el estilo de diseñador que quieras ser. Basta con mirar lo pasa con Karim...
Jorge Diego Etienne es un junkie del diseño. Graduado de Diseño Industrial por el Tec de Monterrey, pero su errancia lo ha visto tomar clases en Central Saint Martins, Domus Academy y Parsons, participando también en talleres realizados con Alessi, Whirlpool, Vitra y Cemex. La vida lo llevó a realizar prácticas profesionales en Feiz Design (Amsterdam) donde participó en proyectos para Nokia y Herman Miller. La memoria de estas experiencias, su carnet de viajes (ferias, workshops, experiencias urbanas), así como su muy personal idea sobre el diseño están plasmados en el blog que da cuenta de su enfermedad (designaholic.com.mx) Precaución: riesgo de contagio.
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