Queridos Lectores:
Bienvenidos al tercer número de Concepto.
El tema de esta edición tiene que ver con una problemática que azota al diseño desde su nacimiento y que tiene que ver, si lo llevamos hasta sus últimas consecuencias, con la definición misma de la disciplina. En efecto, al analizar diferentes maneras de ser diseñador, y al pasarlas por el filtro del análisis, nos damos cuenta que esta interrogación concierne el tipo de diseño que implica cada una de estas maneras de ser diseñador, es decir, diferentes maneras de hacer diseño. Por consecuencia, la problemática de las maneras de ser diseñador interroga en el fondo al rol que el diseño tiene en la sociedad, a partir de lo que estas prácticas diversas esbozan.
Esta interrogación se impuso a nosotros después de la reflexión sobre el diseño y la crisis, puesto que, como quisimos mostrar, durante el siglo xx cada crisis económica ha significado una ocasión de redefinición para el diseño moderno. Y aunque ni la crisis ni la redefinición podrían ser consideradas como completas en este mayo de 2010, quisimos alimentar esta redefinición observando cuáles son las posiciones que han tomado los diseñadores en cada época, qué partido han tomado, voluntariamente o no: ¿el de la funcionalidad a todo lo que da o más bien el de la simbolización y la apropiación?, ¿el de contrastar el tonos de las épocas a través la imaginación y un cierta retórica de los objetos o bien a través de la racionalización absoluta? ¿Combatir el mal por el mal, o no ceder jamás a la tentación?
Si nuestro reportaje central retoma los elementos de base de esta diálectica identitaria (ser diseñador más bien como Loewy o más bien como Rams), es sólo para reconstruir elementos importantes de su origen y luego deconstruir sus mitos. Intentamos clasificar a una lista de diseñadores famosos en cada uno de los bandos y al final nos preguntamos ¿y si ambas posturas no fueran opuestas más que en la superficie?
Para explorar este segundo nivel de interrogación, Luminarias nos habla de Thomas Heatherwick, diseñador que no teme a los extremos -ni tan conocido ni tan anónimo, hace cosas de pronto muy técnicas y profundas como a veces muy simbólicas y aparentemente fútiles. Lado D nos sorprende invitando a la discusión a Karim Rashid en un proyecto comprometido con el ambiente y pasablemente crítico con la sociedad de consumo. Telescopio nos habla del diseño en la cocina: desde lo macro y la redefinición de las tareas domésticas en el siglo XXI, hasta el diseño culinario, un área de significados y formalización cuya profesionalización está modificando la oferta de las escuelas de diseño. Finalmente, en Storyboard se presenta el diario de viaje de Concepto en la Milán, donde nuestra discusión se confronta con la realidad de la cosecha 2010 de La Feira. A la hora de las contradicciones, las narraciones que evocan los objetos parecen ser uno de los últimos espacios de coherencia…
Esperamos que disfruten este número
Los eDItores


